La historia que os cuento la podéis encontrar en internet repetida mil veces. Pero cuanto más se repita, mejor. La autocrítica nunca viene mal.
Estos días me estoy encontrando en el trabajo con situaciones similares, que a ratos me dan bastante coraje. Digo situaciones para así incluirme a mí mismo, por lo de la autocrítica y tal.
En fin, allá va. Que cada uno saque sus propias conclusiones.
Un grupo de científicos encerró a cinco monos en una jaula, en cuyo centro colocaron una escalera y, sobre ella, un montón de plátanos.
Cuando uno de los monos subía la escalera para agarrar los plátanos los científicos lanzaban un chorro de agua fría sobre los que se quedaban en el suelo.
Pasado algún tiempo, los monos aprendieron la relación entre la escalera y el agua, de modo que cuando un mono iba a subir la escalera, los otros lo molían a palos.
Después de haberse repetido varias veces la experiencia, ningún mono osaba subir la escalera, a pesar de la tentación de los plátanos.
Entonces, los científicos sustituyeron a uno de los monos por otro nuevo.
Lo primero que hizo el mono novato nada más ver los plátanos fue subir la escalera. Los otros, rápidamente, le bajaron y le pegaron antes de que saliera el agua fría sobre ellos.
Después de algunas palizas, el nuevo integrante del grupo nunca más subió por la escalera.
Un segundo mono fue sustituido, y ocurrió lo mismo con el que entró en su lugar.
El primer sustituido participó con especial entusiasmo en la paliza al nuevo.
Un tercero fue cambiado, y se repitió el suceso.
El cuarto, y finalmente el quinto de los monos originales fueron sustituidos también por otros nuevos.
Los científicos se quedaron con un grupo de cinco monos que, a pesar de no haber recibido nunca una ducha de agua fría, continuaban golpeando a aquél que intentaba llegar hasta los plátanos.
Si fuera posible preguntar a alguno de ellos por qué pegaban con tanto ímpetu al que subía a por los plátanos, con certeza ésta sería la respuesta: «No lo sé. Aquí, las cosas siempre se han hecho así».
Palabras clave: Mente abierta, innovación, creatividad, contracorriente, coraje, inconformismo.
viernes, 25 de mayo de 2007
domingo, 13 de mayo de 2007
Jeg savner deg kjempemasse
Hace un año (días mas, dias menos) había un chaval en la ESI de Cádiz al que seleccionaron para pasar una temporada de Erasmus en Noruega, en el mismo sitio donde sólo bastaron 10 meses para cambiar mi vida. Un profesor suyo y amigo mío me contó su caso y pensó que yo tal vez podría echarle un cable. A mí me gustó la idea, así que le pasé mi email. Mantuve correspondencia con él durante un par de meses en los que intenté ponerle al corriente de todo lo que podría hacerle falta durante sus primeras semanas en Noruega. Me lo agradeció enormemente, y aunque nunca pudimos cumplir nuestra palabra de quedar para tomarnos unas cervezas (por las razones de siempre, sin necesidad de excusa alguna), tengo muy buenos recuerdos de él.
La verdad es que fue una experiencia muy bonita el poder hacer algo con tan poco. Me refiero a poder aprovechar la simple experiencia del día a día en el extranjero para ayudar a alguien que todavía no tiene esa experiencia. Sólo necesitaba recordar (lo cual siempre me ha gustado) y sacrificar un poco de tiempo en escribir correos kilométricos (lo cual parece que se me da, el enrollarme demasiado digo).
Bien. Pues estando yo en el messenger ruinmente de incógnito (como No Conectado) se conectó este chaval al que nunca conocí personalmente. Y en su foto aparecía él junto a una chiquilla pelirroja que le da un beso en la mejilla. Y en su topic se puede leer "Jeg savner deg kjempemasse" (Te echo un montón de menos).
Y yo no puedo evitar pensar que si a este chaval al que nunca conocí le ha cambiado algo la vida el haber estado en Noruega, tal vez haya sido en parte por el granito de arena que yo puse en su día, movido por mis ganas de recordar cómo empezó a cambiar la mía. Siempre para bien, por supuesto :)
Un abrazo, campeón. Sigue en pie lo de las cervezas ;)
La verdad es que fue una experiencia muy bonita el poder hacer algo con tan poco. Me refiero a poder aprovechar la simple experiencia del día a día en el extranjero para ayudar a alguien que todavía no tiene esa experiencia. Sólo necesitaba recordar (lo cual siempre me ha gustado) y sacrificar un poco de tiempo en escribir correos kilométricos (lo cual parece que se me da, el enrollarme demasiado digo).
Bien. Pues estando yo en el messenger ruinmente de incógnito (como No Conectado) se conectó este chaval al que nunca conocí personalmente. Y en su foto aparecía él junto a una chiquilla pelirroja que le da un beso en la mejilla. Y en su topic se puede leer "Jeg savner deg kjempemasse" (Te echo un montón de menos).
Y yo no puedo evitar pensar que si a este chaval al que nunca conocí le ha cambiado algo la vida el haber estado en Noruega, tal vez haya sido en parte por el granito de arena que yo puse en su día, movido por mis ganas de recordar cómo empezó a cambiar la mía. Siempre para bien, por supuesto :)
Un abrazo, campeón. Sigue en pie lo de las cervezas ;)
sábado, 3 de febrero de 2007
el sol de Praga
27.1.07 - Dentro.
Sonido de agua de una fuente. Sillones color cereza de piel, rasgos angulosos que definen con precisión la sobriedad del hall.
Acogedor. Cálido. El sol entra por la ventana mientras escribo estas letras. La ventisca que hace cinco minutos me obligó a entrar acaba de pasar. Me imagino que el mirlo que vi antes saltando entre la nieve habrá encontrado un buen sitio para cobijarse.
Los mirlos checos son iguales que los españoles. Los animales irracionales no entienden de fronteras tanto como los racionales. Será porque tienen lo que son y son lo que tienen, y por lo tanto no delimitan tanto su entorno.
Praga me recuerda enormemente a Murmansk. Los semáforos encienden conjuntamente sus luces ámbar y roja.
28.1.07 - Vuelo Praga-Madrid.
Acaban de darme un almuerzo calentito y, mientras sobrevolamos la campiña francesa cubierta de nieve (aunque tal vez no sea la campiña francesa lo que sobrevolamos), me estoy tomando un café caliente. Ahora mismo no pido más. Cuando salía el avión pedía que Bárbara estuviese conmigo, y probablemente pediré lo mismo cuando llegue a Madrid. Pero en este momento estoy en paz conmigo mismo.
Praga, o la sensación de libertad que te da el explorar un sitio nuevo sin llevar reloj encima, es alucinante. Volveré, eso lo tengo claro. A Praga o a cualquier otro sitio, eso es lo de menos. Volveré a prescindir del reloj cuando toque explorar.
Sonido de agua de una fuente. Sillones color cereza de piel, rasgos angulosos que definen con precisión la sobriedad del hall.
Acogedor. Cálido. El sol entra por la ventana mientras escribo estas letras. La ventisca que hace cinco minutos me obligó a entrar acaba de pasar. Me imagino que el mirlo que vi antes saltando entre la nieve habrá encontrado un buen sitio para cobijarse.
Los mirlos checos son iguales que los españoles. Los animales irracionales no entienden de fronteras tanto como los racionales. Será porque tienen lo que son y son lo que tienen, y por lo tanto no delimitan tanto su entorno.
Praga me recuerda enormemente a Murmansk. Los semáforos encienden conjuntamente sus luces ámbar y roja.
28.1.07 - Vuelo Praga-Madrid.
Acaban de darme un almuerzo calentito y, mientras sobrevolamos la campiña francesa cubierta de nieve (aunque tal vez no sea la campiña francesa lo que sobrevolamos), me estoy tomando un café caliente. Ahora mismo no pido más. Cuando salía el avión pedía que Bárbara estuviese conmigo, y probablemente pediré lo mismo cuando llegue a Madrid. Pero en este momento estoy en paz conmigo mismo.
Praga, o la sensación de libertad que te da el explorar un sitio nuevo sin llevar reloj encima, es alucinante. Volveré, eso lo tengo claro. A Praga o a cualquier otro sitio, eso es lo de menos. Volveré a prescindir del reloj cuando toque explorar.
miércoles, 10 de enero de 2007
crítica y crueldad (y II)
Creo que casi todos tenemos un poco de ese morbillo por las desgracias ajenas. Todavía no he encontrado el motivo, o tal vez no quiero creerme que el motivo sea que somos así por naturaleza... A veces pienso que la crueldad es inherente al ser humano y que la única forma de combatirla es la educación.
En un plano un poco más cercano o más íntimo que el cine o la televisión tenemos a los blogs personales, en los que nos vamos escribiendo ideas sueltas, anécdotas, pensamientos más o menos profundos, relatos cortos, poemas… Para algunos el blog es su hombro de lágrimas, para otros es su manera de liberar estrés, para otros es la forma de saciar su necesidad de compartir lo que descubren. Todas son igualmente respetables.
En ocasiones he leído comentarios muy destructivos en alguna que otra entrada de algún que otro blog. Suelen durar poco ya que, por lo general, quien escribe el blog no tarda en borrar el comentario. Pero es igual que lo borre, el daño está hecho. A algunos les dolerá menos que a otros. Y una buena parte de éstos verá reducida sus ganas de escribir. Una de las críticas más injustas que me vienen a la cabeza y que he leído en muchos sitios es calificar pensamientos profundos de “filosofía barata”. Todavía no me explico qué gana alguien tachando de "filósofo barato" a quien se atreve a explorar dentro de sí mismo buscando el origen de sus sentimientos. A lo mejor esos ataques se deben a la frustración que genera el no ser capaz de hacer lo mismo, sea por la razón que sea. O tal vez por lo que comentaba al principio: para quedar por encima de alguien lo más fácil es hundirle. Esa mezcla de bajeza y caradura.
Hay quien cree que las personas se dividen en dos grupos: las personas buenas y las malas. Yo preferiría no creerlo, pero a veces me asalta la duda. Aunque, después de todo, mi límite entre lo bueno y lo malo es mío y sólo mío...
En un plano un poco más cercano o más íntimo que el cine o la televisión tenemos a los blogs personales, en los que nos vamos escribiendo ideas sueltas, anécdotas, pensamientos más o menos profundos, relatos cortos, poemas… Para algunos el blog es su hombro de lágrimas, para otros es su manera de liberar estrés, para otros es la forma de saciar su necesidad de compartir lo que descubren. Todas son igualmente respetables.
En ocasiones he leído comentarios muy destructivos en alguna que otra entrada de algún que otro blog. Suelen durar poco ya que, por lo general, quien escribe el blog no tarda en borrar el comentario. Pero es igual que lo borre, el daño está hecho. A algunos les dolerá menos que a otros. Y una buena parte de éstos verá reducida sus ganas de escribir. Una de las críticas más injustas que me vienen a la cabeza y que he leído en muchos sitios es calificar pensamientos profundos de “filosofía barata”. Todavía no me explico qué gana alguien tachando de "filósofo barato" a quien se atreve a explorar dentro de sí mismo buscando el origen de sus sentimientos. A lo mejor esos ataques se deben a la frustración que genera el no ser capaz de hacer lo mismo, sea por la razón que sea. O tal vez por lo que comentaba al principio: para quedar por encima de alguien lo más fácil es hundirle. Esa mezcla de bajeza y caradura.
Hay quien cree que las personas se dividen en dos grupos: las personas buenas y las malas. Yo preferiría no creerlo, pero a veces me asalta la duda. Aunque, después de todo, mi límite entre lo bueno y lo malo es mío y sólo mío...
viernes, 5 de enero de 2007
crítica y crueldad (I)
Un compañero de trabajo me comentó hace poco que el buen crítico de cine es el que analiza una película, la compara con otras películas extrayendo elementos o puntos de vista comunes u opuestos y, en base a esa comparación, recomienda otras películas que puedan ser interesantes. Me pareció una buena definición para un buen crítico de cine. De cine o de cualquier cosa. En general.
Como siempre, hay de todo. Pero hoy les toca a los críticos destructivos: esa gente que parece querer justificar su sueldo (o ganar fama, si lo hace sin ánimo de lucro) desprestigiando y tirando por tierra el trabajo de los demás. Sin contemplaciones. Con el único fundamento de su opinión personal: tal película es un bodrio infumable (y el que diga lo contrario ya sabe: es igual de bodrio).
En muchos casos parece que criticar duramente un best seller o una película de gran éxito hace quedar al crítico por encima de la obra, y en cierto modo por encima también de todo aquel que la disfrutó. Parece que la forma más fácil de conseguir el éxito profesional es hundiendo a los demás. Y cuanto más alta esté tu víctima, más alto llegarás tú hundiéndola. Desde luego es mucho más fácil llegar al éxito así que superándonos a nosotros mismos, mejorando día a día. No mejor, sólo más fácil.
O tal vez no es eso lo que pretenden. Tal vez es simplemente una cuestión de forma y no de fondo... Hay muchas maneras de decir una misma cosa, dependiendo del respeto que tengamos a quien nos dirigimos. Y no estoy hablando de aparentar. No me refiero a la risa forzada que espera el momento perfecto para dar una puñalada por la espalda. El respeto en muchos casos es interpretado como hipocresía, pero no tienen nada en común: la hipocresía nace de una mentira encubierta, mientras que el respeto nace de un sentimiento profundo de igualdad. Y ahí no hay sitio para la mentira.
Hacer de la crítica destructiva una forma de ganarse la vida me parece bastante triste. Pero está visto que, si es así como se consigue el éxito, es porque hay gente que disfruta viendo como tiran por tierra el trabajo de otros. Realmente hay gente, mucha gente, que disfruta con las desgracias ajenas. Sólo hay que encender la televisión a cualquier hora de la tarde para comprobarlo.
Hoy estoy haciendo amigos :P
Como siempre, hay de todo. Pero hoy les toca a los críticos destructivos: esa gente que parece querer justificar su sueldo (o ganar fama, si lo hace sin ánimo de lucro) desprestigiando y tirando por tierra el trabajo de los demás. Sin contemplaciones. Con el único fundamento de su opinión personal: tal película es un bodrio infumable (y el que diga lo contrario ya sabe: es igual de bodrio).
En muchos casos parece que criticar duramente un best seller o una película de gran éxito hace quedar al crítico por encima de la obra, y en cierto modo por encima también de todo aquel que la disfrutó. Parece que la forma más fácil de conseguir el éxito profesional es hundiendo a los demás. Y cuanto más alta esté tu víctima, más alto llegarás tú hundiéndola. Desde luego es mucho más fácil llegar al éxito así que superándonos a nosotros mismos, mejorando día a día. No mejor, sólo más fácil.
O tal vez no es eso lo que pretenden. Tal vez es simplemente una cuestión de forma y no de fondo... Hay muchas maneras de decir una misma cosa, dependiendo del respeto que tengamos a quien nos dirigimos. Y no estoy hablando de aparentar. No me refiero a la risa forzada que espera el momento perfecto para dar una puñalada por la espalda. El respeto en muchos casos es interpretado como hipocresía, pero no tienen nada en común: la hipocresía nace de una mentira encubierta, mientras que el respeto nace de un sentimiento profundo de igualdad. Y ahí no hay sitio para la mentira.
Hacer de la crítica destructiva una forma de ganarse la vida me parece bastante triste. Pero está visto que, si es así como se consigue el éxito, es porque hay gente que disfruta viendo como tiran por tierra el trabajo de otros. Realmente hay gente, mucha gente, que disfruta con las desgracias ajenas. Sólo hay que encender la televisión a cualquier hora de la tarde para comprobarlo.
Hoy estoy haciendo amigos :P
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