- Oiga señor, perdone… ¿le gusta leer?
- Pues si, bastante… suelo leer a menudo, ¿Por qué?
- Es que verá, yo soy escritora. Me gano la vida escribiendo relatos cortos que voy vendiendo a la gente por la calle. Si a usted le interesa…
- Ehmm, es que…
- Una ayudita, por favor… sólo un euro, y le vendo este relato que acabo de escribir…
- Bueno, a ver… venga, una ayudita.
- Gracias, señor. Que tenga un buen día.

El relato ocupa una página, esto es solo el principio. Será verdad o será mentira. Lo más seguro es que esa muchacha no sea escritora, ni se gane la vida así. Igual no es un relato, sino una incoherencia de palabras sueltas escritas con prisa para poder conseguir dinero fácil en la calle. Pero eso es lo de menos. Tengo un papel con garabatos que se asemejan a palabras, donde tal vez se cuenta una historia, una vida o un puñado de sentimientos.
¿Alguna pista?