
"[...] Porque al igual que tenéis ojos para ver la luz, oídos para oír los sonidos, tenéis un corazón para percibir, con él, el tiempo. Y todo el tiempo que no se percibe con el corazón está tan perdido como los colores del arco iris para un ciego o el canto de un pájaro para un sordo. Pero, por desgracia, hay corazones ciegos y sordos que no perciben nada, a pesar de latir."

Hace una semana que trabajo en un nuevo despacho. Lo comparto con otro compañero de trabajo, pero él está casi todo el tiempo fuera. Así que trabajo casi siempre sólo y en silencio. Antes estaba en la oficina de informática, con mucha más gente. El ambiente era más agradable, pero un poco más distendido. Y eso de la distensión en el trabajo no le mola a la empresa. Al trabajador hay que tenerlo todo el tiempo concentrado al 100% en su trabajo, o de lo contrario no será rentable y supondrá un aumento del coste y por lo tanto pérdida de beneficio blablablablabla... números, números. Aunque el despacho en el que estoy ahora tiene luz natural, aire acondicionado, no tiene humo de tabaco, tengo una planta grande al lado de la mesa, tengo una mesa para mí sólo... aunque las condiciones son mejores, a mi me llenaba más no trabajar solo. Empecé a escribir esto mismo para desahogarme un poco. Después de ver 21 gramos cogí el papel de nuevo y lo volví a leer, pero ahora desde otra perspectiva... Hay que vivir a tope cada momento, no sabemos lo que tenemos hasta que dejamos de tenerlo...
Conviene arreglar cuanto antes ese pequeño problema, esa espinita que tienes clavada con un amigo o amiga, pareja, hermano o hermana, padre o madre, compañero de trabajo, quien sea... Ahora lo ves una tontería que no apetece o no merece la pena arreglar. Piensas que lo podrás arreglar mañana u otro día. Pero no sabes si mañana será demasiado tarde para arreglarlo y tendrás que vivir con esa espinita clavada para siempre... Hacer las paces, a eso le llamo yo aprovechar bien el tiempo.